Comer con barba y disfrutarlo, la cafetería.

Cuando se deja crecer la barba, uno siempre piensa en como se verá, pero no toma en cuenta todas las situaciones. Una de esas situaciones especialmente incómodas es a la hora de comer en público, tanto con conocidos como con extraños, en lugares abiertos como en otros cerrados.

 
Imagina esto, una fría tarde de invierno compartes con la chica que te gusta un exquisito moka chino en una cómoda cafetería. La mujer no se pudo resistir a los encantos del vello facial, pero no tiene idea de lo que podría depararle el destino. A los largo de la cita estarás sometido a dos o tres pruebas.
 
Prueba nº1: el bigote espumoso.
 
Llega la mesera muy servicial con dos de sus más espumosos moka chinos, tu chica sigue mirándote con cara de enamorada curiosa y tu sonríes entre nervioso y entretenido, tomas la taza para dar el primer sorbo y apenas a unos 5 centímetros de tu boca tomas conciencia que su labio superior, al estar vestido con un elegante y frondoso bigote, aumenta su superficie “ensuciable” con espuma. Inmediatamente tu risa pasa a ser una mueca extraña capaz de convertir la mirada enamorada y curiosa de tu acompañante en una mirada sólo curiosa.
 
Para pasar este reto el secreto está en no inclinar demasiado la taza de modo que la superficie del líquido haga contacto sólo con la parte descubierta del labio. Inmediatamente después de beber, usando tu labio inferior seca el superior y una pequeña parte de tu bigote (es como morderse el labio superior, pero sin los dientes, si te muerdes el labio superior con los dientes se verá extraño, nada sexy… apuesto que ya lo estás probando) esto debes realizarlo con naturalidad, en un gesto muy corto y rápido, seguidamente usa la servilleta de manera muy suave para asegurar la limpieza, pero procura no ser brusco ya que se debe mantener la forma del bigote.
 
Prueba nº2: el pie de limón.
 
Ya dijimos que es una tarde fría por lo que es difícil dejar pasar la oportunidad para comer algo dulce como un pastel, así que la mesera ya ofreció y trajo dos porciones de sus más dulces y amerengados pie de limón, tu chica a parte de hacer notar los trillones de calorías que serán consumidas, vuelve a mirarte de manera enamorada y curiosa, tú ya sabes los riesgos que corres.
 
Este tipo de alimentos presenta dos problemas: el merengue y las migajas. El merenge debe ser evitado a toda costa por el pelo, corta bocados pequeños, así serán más manejables y contendrán menos “menjunje”.
 
Las migajas son un poco más complicadas y pueden estar presentes tanto en pasteles como en galletas y pan. La regla es: si se puede usar cubiertos, usarlos. Para el caso del pie de limón el tenedor tendrá que ir por debajo del trozo a ingerir, nunca ensartado ya que de partirse durante el trayecto a la boca botará migas que pueden caer en tu barba. Además se debe acercar levemente el mentón al pecho para así dejar la vía libre a la caída de los residuos. Cada cierto tiempo barre superficialmente la barba hacia abajo con los dedos.
 
Prueba nº3 prueba: el fracaso.
 
Supongamos que no se pudo con alguna de las dos situaciones anteriores, claramente no habremos demostrado el dominio de nuestra barba, lo cual habla claramente que aún es un accesorio y no parte de uno, pero aún se está a tiempo para salir airoso del encuentro.
 
Trata de ir al menos una vez al baño para revisar frente a un espejo.
Puede que no sea lo óptimo dejar a tu bella chica sentada sola en una cafetería llena de buitres envidiosos de tu barba imperial, pero si se da la oportunidad dentro de lo aceptable, hazlo, puede que en ese momento nadie intente ocupar tu lugar y no des una mala impresión.
En caso de que no haya oportunidad para ir a revisar la higiene de la barba en un baño, usar la cámara frontal del celular puede ser una buena idea, pero no abusar ya que usar el celular en la mesa es falta de respeto por el otro y usarlo constantemente como espejo se ve bastante raro en un hombre.
 
No siempre podremos salir victoriosos en situaciones así y para eso puede ser muy práctico tener confianza con la otra persona para que avise en caso de suciedad en la barba. Para lograr esto, a parte de elegir a una persona de confianza, se le deberá pedir explícitamente, antes de comenzar a consumir, que te avise inmediatamente cuando vea algo en su barba. Muchas personas no dicen nada por respeto (o pena) y se aguantan la repulsión de ver una barba sucia, por eso es importante recalcarle que se necesita de su ayuda. Esta es la última carta bajo la manga y bien podría llamársele “el trato” (trato de no dar asco).
 
La variante.
Si en vez de un café y pasteles optan por comer completos (hotdogs para nuestros lectores fuera de Chile), a parte de pedirle matrimonio de una vez por todas, puedes usar una técnica que a falta de un nombre mejor llamaremos “el muñequeo”. En resumidas cuentas esto sería: el completo en la mano derecha y muchas servilletas en la mano izquierda, por cada mordida cubre y limpia inmediatamente con las servilletas. Practica el muñequeo con la misma disciplina que impartía el señor Miyagui a Daniel san y pronto tendrás ese logro desbloqueado.
 
Más de alguno puede decir que no le interesa como lo vean los demás, pero ellos no habrán leído este artículo. Otros podrán decir que por nada del mundo comen en público teniendo barba, están en su derecho, pero se pierden de algo esencial en la vida: tomar un buen café en una fría tarde de invierno mientras comparten con una bella mujer un pie de limón.
 
Así, Barbudo San: comer mano derecha, quitar palta mano izquierda”. ..
 
¡Próspera barba!